Y allí estaba ella, yaciendo frente al monstruo que había provocado las declinaciones de su filosofía, ese ser que con sugerentes y lógicos pero reales arrebatos de ética monstruosa que en parte en vano había logrado cambiarla. El viejo vástago la miro a los ojos. Su dura mirada penetraba en el alma de la joven cainita corrompida por la sensación de furia y tristeza, no obstante su pálida semblante, apacible como la mismísima nieve aparentaba la exposición de un orgullo terco y propio del linaje al que ella pertenecía...
El silencio reinaba en el palacio de la sangre casi como un réquiem que se extingue en el infinito y la impávida sensación que parecía tan eterna como el rencor del alma de Jocelyn fue interrumpida por Pierce el sacerdote encargado de los rituales de iniciación, que con su monótona y apagada voz le indico “quítese sus ropajes y báñese en la sangre de sus hermanos para ser purificada tanto en cuerpo y alma, su excelencia Jocelyn".Ya conocía el ritual y nunca había logrado entender, por lo menos del todo, la significación religiosa que ello acarreaba empero la respetaba con la ferviente pasión de su alma guerrera. Una vez terminado el sagrado procedimiento, ella alzo su mirada perdida en el horizonte donde se desdibujaban incorpóreas formas y sombras, podía sentirse en otro lugar, distinto pero conocido. Las voces se perdían en una melodía extraña y sin sentido y el negruzco paisaje solo iluminado por tramos mostraba la presencia de cuatro pilares que servían de soporte a su templo o quizás su alma y en el fondo donde la vista humana pierde su percepción y solo la oscuridad puede llegar esta la habitación central, una cárcel de piedra sellada.Finalmente volvio en si y mas ya no pudo hacer que mirar a su padre y con la etiqueta a la que acostumbraba, susurrarle “ Stipenduim pecatti mors est" y seguido a ello con actitud burlona solo profirió a su malvado e insensible progenitor que yacía inmóvil y perplejo, "Morte Ascendo", mientras se colocaba sus ropajes.
Ciertamente la comunicación uso de puente a tales palabras, no es que no las necesitaran, solo es que ambos conocían ya lo que habitaba en el alma del otro y lo que a simple vista parecía el reconocimiento y la sublevación de un padre hacia su exitosa hija, en sus almas representaba la declaración de guerra de dos criaturas sedientas de poder, orgullo ciego y odio.
Un gran festín acompañaba a la cruel realidad, pero eso a los cainitas no les importaba, en su lugar donde debería imperar el respeto y la aceptación sobraba la ignorancia de aquellos que sin desearlo , ya formaban parte del juego de Jocelyn y ellos obrarían o no en la partida de dominación hacia su querido y ahora enemigo Sire.
Las risas llenaron el recinto y el éxtasis regodeaba el alma de todos en el lugar, hasta en aquellos que ni siquiera antes habían conocido dicho sentimiento. Ambos bebieron una copa mirándose fijamente y al terminar ese trago amistoso solo quedo en el aire, resonando entre letanías sin sentido una despedida cordial que no carecía de tono amenazador ni menos, solo un "adiós hija mía, hasta otra noche que nos cruce".
Una nueva historia se estaba contando en el espejo de la eternidad y ahora era Jocelyn quien escribía su destino, una nueva era que traería paz, pero ya saben como dice el refrán el que quiera paz que se prepare para la guerra.
Moonlight Sonata
Como un pintor al crear sus lienzos, enigmaticos y atractivos, esta alma sensible les regala esta noche y todas por la eternidad las historias de un pasado olvidado vuelto a la vida por la mano del narrador oscuro. Relajense, lean y sientan lo que los viejos vientos susurran...
martes, 13 de diciembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Mi niña prodiga... parte 1
La noche estaba gloriosamente adornada de estrellas que compensaban la falta de aquellas infaltables pero presuntuosas nubes. Dichos pomposos cuerpos flotantes que tanto porte lúgubre dan a la vieja catedral del centro, estas habían dejado al descubierto una porción de cielo inundada de brillantes astros que escoltaban a la gran luna, cuya luz bañaba con un hermoso fulgor la vieja construcción reluciente de detalles barrocos y góticos en su estructura.
Allí se encontraba ella aguardando frente al gigantesco templo de fría y calada piedra, aguardando una señal, un claro signo que reafirmara el honor de su coronación. Permaneció con sus ojos cerrados unos minutos, buscando en su interior la fuerza para dominar esos bestiales impulsos humanos que intentaban desgarrar su fachada de mujer inmutable. Esos sentimientos Traian consigo el despertar de los fantasmas del pasado que arribaban hasta su alma y amenazaban su razonamiento lógico, una mueca de enfado escapo de su control mientras susurrando por lo bajo los nombres de quienes alguna vez fueron sus camaradas, presionaba su cruz de ónice. Solo entonces, bajo la apenas espesa neblina que cubría la calle y parecía augurar una extraña noche, temeroso pero al mismo tiempo preocupado Gustave interrumpió la meditación de su señora con cordiales modales mientras profería dubitativamente “ Mi señora, ¿se encuentra bien ? ya debería usted entrar y no hacer esperar mas a su excelencia…. “
Jocelyn acababa de despertar de un extraño y aparente sueño, sus uñas habían crecido y habíanse clavado en el colgante rajando apenas el valioso engarce que sobresalía henchido y orgulloso. En sus ojos negros casi tan profundos como el mismo abismo se podían ver los destellos de una rabia indomable apresada; Tardo unos segundos en recobrar su espíritu aristocrático y su gentil sonrisa lobuna, y luego con su melodiosa voz solo dejo escapar de sus labios rojos y finos un simple pero directo” Prosigamos Gustave, mi padre espera….”. Sin mediar palabras demás, su apuesto y fiel servidor acompaño a su distinguida y ahora poseedora de un titulo, a su amada señora y emperatriz de su voluntad hasta el sagrado recinto donde el destino y la sangre de su sangre la esperaban.
Las gigantes y herradumbrosas puertas finamente decoradas con celebres batallas contra dragones y valientes caballeros sobre sus lomos, produjeron un sórdido sonido al desplazarse y mostrar la formada silueta de la agasajada cainita, ligera en su andar con su vestido negro azabache proveniente de las lejanas tierras de medio oriente, su negra cabellera desplegada sobre su pálido cuello y hombros, y lo mas impactante de todo. las impresiones que uno pudiera tener, estuviese uno en pleno uso de sus facultades mentales o no, la mirada de Jocelyn tan negra como la noche y el olvido reflejaba en si una clara señal, la motivación de esos zafiros negros, que habían condenado al abismo a miles por placer, ahora portaban un brillo translucido. Ella ahora poseía una fría mirada que atemorizaría hasta al más insensible y malvado de los verdugos. Desfilando sobre la purpúrea alfombra con la gracia de una espada sagrada, cortaba el aire mientras que las luces se atenuaban y las sombras cubrían majestuosamente el decadente decorado de la archidiócesis, un silencio expectante escoltaba sus pasos y movimientos como estocadas mortales, mas de un vástago allí cuya naturaleza había ignorado una señal tan evidente como la pérfida luna y la espesa niebla supo en ese momento que la justicia, impía y de carácter purificadora emanaba de los ojos de la futura obispo del territorio. Poco demoro en llegar al altar presidido por el arzobispo Edwin, paradójicamente su padre, una vez que su porte se había topado con el peñasco superior y en el fondo su profundamente odiado padre, su marcha detuvo y desafiante e irradiando honor lo miro sin proferir palabra alguna. Entonces el, un viejo vástago mañoso sonrío exhibiendo sus blancos colmillos y dijo con aire superior pero no extraño a la pálida dama “Al fin has regresado, hija mía... Mi niña prodiga”.
Allí se encontraba ella aguardando frente al gigantesco templo de fría y calada piedra, aguardando una señal, un claro signo que reafirmara el honor de su coronación. Permaneció con sus ojos cerrados unos minutos, buscando en su interior la fuerza para dominar esos bestiales impulsos humanos que intentaban desgarrar su fachada de mujer inmutable. Esos sentimientos Traian consigo el despertar de los fantasmas del pasado que arribaban hasta su alma y amenazaban su razonamiento lógico, una mueca de enfado escapo de su control mientras susurrando por lo bajo los nombres de quienes alguna vez fueron sus camaradas, presionaba su cruz de ónice. Solo entonces, bajo la apenas espesa neblina que cubría la calle y parecía augurar una extraña noche, temeroso pero al mismo tiempo preocupado Gustave interrumpió la meditación de su señora con cordiales modales mientras profería dubitativamente “ Mi señora, ¿se encuentra bien ? ya debería usted entrar y no hacer esperar mas a su excelencia…. “
Jocelyn acababa de despertar de un extraño y aparente sueño, sus uñas habían crecido y habíanse clavado en el colgante rajando apenas el valioso engarce que sobresalía henchido y orgulloso. En sus ojos negros casi tan profundos como el mismo abismo se podían ver los destellos de una rabia indomable apresada; Tardo unos segundos en recobrar su espíritu aristocrático y su gentil sonrisa lobuna, y luego con su melodiosa voz solo dejo escapar de sus labios rojos y finos un simple pero directo” Prosigamos Gustave, mi padre espera….”. Sin mediar palabras demás, su apuesto y fiel servidor acompaño a su distinguida y ahora poseedora de un titulo, a su amada señora y emperatriz de su voluntad hasta el sagrado recinto donde el destino y la sangre de su sangre la esperaban.
Las gigantes y herradumbrosas puertas finamente decoradas con celebres batallas contra dragones y valientes caballeros sobre sus lomos, produjeron un sórdido sonido al desplazarse y mostrar la formada silueta de la agasajada cainita, ligera en su andar con su vestido negro azabache proveniente de las lejanas tierras de medio oriente, su negra cabellera desplegada sobre su pálido cuello y hombros, y lo mas impactante de todo. las impresiones que uno pudiera tener, estuviese uno en pleno uso de sus facultades mentales o no, la mirada de Jocelyn tan negra como la noche y el olvido reflejaba en si una clara señal, la motivación de esos zafiros negros, que habían condenado al abismo a miles por placer, ahora portaban un brillo translucido. Ella ahora poseía una fría mirada que atemorizaría hasta al más insensible y malvado de los verdugos. Desfilando sobre la purpúrea alfombra con la gracia de una espada sagrada, cortaba el aire mientras que las luces se atenuaban y las sombras cubrían majestuosamente el decadente decorado de la archidiócesis, un silencio expectante escoltaba sus pasos y movimientos como estocadas mortales, mas de un vástago allí cuya naturaleza había ignorado una señal tan evidente como la pérfida luna y la espesa niebla supo en ese momento que la justicia, impía y de carácter purificadora emanaba de los ojos de la futura obispo del territorio. Poco demoro en llegar al altar presidido por el arzobispo Edwin, paradójicamente su padre, una vez que su porte se había topado con el peñasco superior y en el fondo su profundamente odiado padre, su marcha detuvo y desafiante e irradiando honor lo miro sin proferir palabra alguna. Entonces el, un viejo vástago mañoso sonrío exhibiendo sus blancos colmillos y dijo con aire superior pero no extraño a la pálida dama “Al fin has regresado, hija mía... Mi niña prodiga”.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Reencuentro con el Colon
Y cuando piso finalmente las escalinatas grises de ese viejo teatro, construido con el sudor de mil hombres sacrificados y bañado en la sangre otros mil en los pasados olvidados tiempos, sintió que todo había cambiado, algo allí no era lo mismo que hace 50 años cuando aun casi al final de su juventud vampirica disfrutaba observando el bello arte de los soñadores.
Se detuvo un minuto y escucho con atención el ambiente que le rodeaba, un silencio de muerte reinaba y entre las personas allí ya no había corazones latentes, la humana magia de ese lugar había muerto....
Su oído un tanto agudo y refinado no pudo sentir las respiraciones de aquellas bolsas de zumos que le daban color y "normalidad " al vetusto Colon, su estructura fría e inamovible chirriaba apenas un leve sonido al viento seco que recorría esa noche el salón principal.Con esperanzas vagas pero escasas en su muerto corazón dirigió la tensión de sus sentidos hacia los camarines, el eterno refugio de los artistas consagrados y otros menos agraciados condenados a vivir bajo la gloria de unos haciéndole sombra, aquel mundo extraviado de la liviandad pétrea y sumida en el olvido de la sala donde el brillo final se despliega; Podía rememorar y sentir sobre sus poros el perfume Frances que inundaba el ambiente con aroma a rosas desde el pasillo hasta ese paraíso, podía hacerlo siempre y cuando evocara dicho cuadro, pero esta vez era distinto no percibió los fantasmas de ese mundo, ni siquiera intentaron llegarle a tocar sus puertas mentales esta noche, en cambio un leve aroma se expandía cual flor de loto que ha madurado y una vez abierta solo ha dejado volar su esencia mágica , y su caparazón aun hermosa y admirable yace allí, inmóvil, congelada en un tiempo que ya nadie añora intentando recrear ese dulce aroma, que ahora forma parte de los pensamientos estelares y exaltados de los eternos soñadores. Los fríos mosaicos, de austera porcelana del siglo pasado yacían incólumes en el lugar, orgullosos de no haber cambiado ni siquiera su brillo y de ahora ser las estrellas del lugar inundando el ambiente con falsa modestia, Eso le agrado a la señorita Jocelyn, ciertamente dejo escapar una sonrisa de satisfacción que se filtro ante su frío y serio semblante que no quería aparentar la nostalgia que su alma sentía.
Camino unos metros por las maderas que rechinaban un poco y levantaban un polvo que contenía las glorias pasadas, casi mágico, casi admirable, pero continuo hasta el escenario principal toco con sus blancas manos como la nieve y palpo en su tersa pero fría piel lo pomposo del rojo telón, un color mas profundo que el carmesí que muchas veces había visto brotar de las venas de sus victimas. Apoyo su rostro y lo acicalo con la suavidad de la tela, sintió cada poro en contacto con cada hebra de hilo carmesí inundando su percepción de antiguos y felices fragmentos de operas, obras y orquestas sinfónicas brillando mas que la aurora boreal sobre el cielo; Un gesto de alegría y gozo escapo de sus cuerdas vocales y un suspiro de conciliación llego a su ser, se sentía satisfecha. Finalmente abrió sus ojos de un tenue matiz verde amarronado y durante un segundo lo miro a Gustave su fiel y apuesto ghoul, dejo deslizar la roja cortina con la elegancia de cisne en su lago revoloteando en el agua y le indico que preparara el auto. Su confiable servidor de mediana estatura pero de cuerpo fornido, con una tez caucásica dotado de una expresión vivida ayudada por sus ojos azules como el agua cristalina se apresuro hacia la salida del majestuoso Colon mientras ella con su vestido negro de satén que ya tenia algo mas de ciento ochenta años, y cargando un crucifijo con engarces de piedras de ónice perteneciente al periodo barroco, forjado por un gran artista no muy conocido, sus larga cabellera negra, mas negra que la noche que resaltaba su pálida piel. Dulcemente se desplazo hacia la salida tarareando una melodía que ella solía tocar en su juventud en este glorioso monumento, con sus pasos tímidos y gráciles pero refrenados finalmente traspaso el umbral de madera que indicaba la salida con un cartel labrado en madera color caoba al parecer de un fino roble de los bosques del sur, que esplendoroso y sobresaliente anunciaba ser el ultimo ser que los observaba esa noche pero no por ello iba a olvidarlos.
Una vez afuera, Gustave se encontraba fumando un cigarrillo mientras esperaba a su hermosa y radiante ama y señora. Ella se acerco despacio hasta el caballo de acero , negro y potente, dándole tiempo a su criado que cortésmente le abriera la puerta e inefablemente en el interior del corcel metálico le dedico unas dulces y táctiles palabras, con su tono de voz aristocrático y a la vez elegante, pronunciando solo exageradamente el principio de su enunciado dijo: " Mi querido Gustave (pronunciado como una efe al final y en un tono seco, pero claramente superior) llévame a las orillas del río, estoy de humor para beber vino bajo la luna y celebrar mi vuelta a esta hermosa ciudad", desde hacia unos largos meses no la había escuchado tan apacible a ese espíritu arquitecto y soñador pero igualmente de guerrero, ni nunca antes lo había tratado tan amablemente; Sin duda seria el comienzo de una nueva etapa, una nueva ciudad y un nuevo sueño.
Se detuvo un minuto y escucho con atención el ambiente que le rodeaba, un silencio de muerte reinaba y entre las personas allí ya no había corazones latentes, la humana magia de ese lugar había muerto....
Su oído un tanto agudo y refinado no pudo sentir las respiraciones de aquellas bolsas de zumos que le daban color y "normalidad " al vetusto Colon, su estructura fría e inamovible chirriaba apenas un leve sonido al viento seco que recorría esa noche el salón principal.Con esperanzas vagas pero escasas en su muerto corazón dirigió la tensión de sus sentidos hacia los camarines, el eterno refugio de los artistas consagrados y otros menos agraciados condenados a vivir bajo la gloria de unos haciéndole sombra, aquel mundo extraviado de la liviandad pétrea y sumida en el olvido de la sala donde el brillo final se despliega; Podía rememorar y sentir sobre sus poros el perfume Frances que inundaba el ambiente con aroma a rosas desde el pasillo hasta ese paraíso, podía hacerlo siempre y cuando evocara dicho cuadro, pero esta vez era distinto no percibió los fantasmas de ese mundo, ni siquiera intentaron llegarle a tocar sus puertas mentales esta noche, en cambio un leve aroma se expandía cual flor de loto que ha madurado y una vez abierta solo ha dejado volar su esencia mágica , y su caparazón aun hermosa y admirable yace allí, inmóvil, congelada en un tiempo que ya nadie añora intentando recrear ese dulce aroma, que ahora forma parte de los pensamientos estelares y exaltados de los eternos soñadores. Los fríos mosaicos, de austera porcelana del siglo pasado yacían incólumes en el lugar, orgullosos de no haber cambiado ni siquiera su brillo y de ahora ser las estrellas del lugar inundando el ambiente con falsa modestia, Eso le agrado a la señorita Jocelyn, ciertamente dejo escapar una sonrisa de satisfacción que se filtro ante su frío y serio semblante que no quería aparentar la nostalgia que su alma sentía.
Camino unos metros por las maderas que rechinaban un poco y levantaban un polvo que contenía las glorias pasadas, casi mágico, casi admirable, pero continuo hasta el escenario principal toco con sus blancas manos como la nieve y palpo en su tersa pero fría piel lo pomposo del rojo telón, un color mas profundo que el carmesí que muchas veces había visto brotar de las venas de sus victimas. Apoyo su rostro y lo acicalo con la suavidad de la tela, sintió cada poro en contacto con cada hebra de hilo carmesí inundando su percepción de antiguos y felices fragmentos de operas, obras y orquestas sinfónicas brillando mas que la aurora boreal sobre el cielo; Un gesto de alegría y gozo escapo de sus cuerdas vocales y un suspiro de conciliación llego a su ser, se sentía satisfecha. Finalmente abrió sus ojos de un tenue matiz verde amarronado y durante un segundo lo miro a Gustave su fiel y apuesto ghoul, dejo deslizar la roja cortina con la elegancia de cisne en su lago revoloteando en el agua y le indico que preparara el auto. Su confiable servidor de mediana estatura pero de cuerpo fornido, con una tez caucásica dotado de una expresión vivida ayudada por sus ojos azules como el agua cristalina se apresuro hacia la salida del majestuoso Colon mientras ella con su vestido negro de satén que ya tenia algo mas de ciento ochenta años, y cargando un crucifijo con engarces de piedras de ónice perteneciente al periodo barroco, forjado por un gran artista no muy conocido, sus larga cabellera negra, mas negra que la noche que resaltaba su pálida piel. Dulcemente se desplazo hacia la salida tarareando una melodía que ella solía tocar en su juventud en este glorioso monumento, con sus pasos tímidos y gráciles pero refrenados finalmente traspaso el umbral de madera que indicaba la salida con un cartel labrado en madera color caoba al parecer de un fino roble de los bosques del sur, que esplendoroso y sobresaliente anunciaba ser el ultimo ser que los observaba esa noche pero no por ello iba a olvidarlos.
Una vez afuera, Gustave se encontraba fumando un cigarrillo mientras esperaba a su hermosa y radiante ama y señora. Ella se acerco despacio hasta el caballo de acero , negro y potente, dándole tiempo a su criado que cortésmente le abriera la puerta e inefablemente en el interior del corcel metálico le dedico unas dulces y táctiles palabras, con su tono de voz aristocrático y a la vez elegante, pronunciando solo exageradamente el principio de su enunciado dijo: " Mi querido Gustave (pronunciado como una efe al final y en un tono seco, pero claramente superior) llévame a las orillas del río, estoy de humor para beber vino bajo la luna y celebrar mi vuelta a esta hermosa ciudad", desde hacia unos largos meses no la había escuchado tan apacible a ese espíritu arquitecto y soñador pero igualmente de guerrero, ni nunca antes lo había tratado tan amablemente; Sin duda seria el comienzo de una nueva etapa, una nueva ciudad y un nuevo sueño.
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